Éxtasis de Santa Teresa (Análisis)

Fuente

Esta escultura se encuentra en Roma en la Iglesia Santa María de la Victoria, fue realizada por el escultor y pintor italiano Gian Lorenzo Bernini, la misma pertenece al período Barroco Romano y representa a Santa Teresa de Jesús, la cual fue una escritora religiosa española. En la escultura se aprecian dos personajes, Santa Teresa y el otro es un Ángel que sostiene un dardo de oro en su mano derecha con el cual atravesó el corazón de la santa, el rostro de ella muestra dolor pero a la vez placer, esto se debe a su amor a Dios, la cual trae en su sufrimiento la dicha de ser sacrificada al señor, el abandono de la vida terrena para unirse a él en el amor.


Fuente

Dicho contraste entre la expresión dicotómica entre placer y dolor es por mucho inquietante, puesto que denota cierto masoquismo, entendiéndose como gusto por el dolor propio. La imagen fue inspirada en un párrafo escrito por Santa Teresa, en el capítulo 29 del Libro de la Vida, Bernini utiliza dicha escena junto con otros textos de la misma escritora, para crear la escultura. Asimismo, la escultura pone de manifiesto una expresión de placer en el rostro femenino, lo cual tiene en cierta forma una connotación sexual, pero que al mismo tiempo plantea como una mujer puede sentir placer solo por el hecho espiritual más que el físico.


Fuente

Por otra parte, el ángel que clava el dardo en el corazón de Santa Teresa tiene una expresión sonriente, pudiéndose interpretar como que al ángel también le da placer ser partícipe de la entrega de amor de Dios, mientras Santa Teresa se desmaya por el Dolor-Amor de Dios, se va hacia atrás en una expresión orgásmica, en dicho movimiento, es de hacer notar la maravillosa destreza y habilidad de Bernini en la escultura del ropaje, en cual crea el efecto de la suspensión en el aire por el desmayo de la santa. Cabe destacar, lo curioso de que en una época tan restrictiva en cuanto a la sexualidad, Bernini fuera capaz de representar un escena religiosa con una carga sexual tan marcada, que trae a la postre un tema tan censurado en el siglo XVII como lo era el placer femenino.

Fuente

Espero les haya gustado. Les invito a leer mis próximas publicaciones y siempre estaré dispuesta a responder sus preguntas y comentarios. ¡Muchas gracias!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *